Érase una vez un mundo donde las noches eran largas y la Muerte contaba su propia historia.
Érase una vez una ladrona que robaba libros y regalaba palabras.
Casi no sé qué decir de este libro, pues de libros que me han gustado tanto, o se me ocurren un monton de cosas que decir o se me ocurre poco, como en este caso.
Cuenta la historia de una niña alemana que ha perdido a su familia y es adoptada por otra, en un pequeño pueblo llamado Molching, narrada de una manera peculiar por la encargada de llevarse nuestras almas al morir, la muerte. Es uno de los puntos fuertes del libro, que lo narre ella lo vuelve muy diferente de otro libro, y además, ella tiene su papel (aparte de recoger almas).
Puede que no le guste a todo el mundo por esta manera de narrar, pero a mi me ha resultado como una brisa fresquita en el bochorno de las anécdotas de guerra, pues aunque es eso, no lo parece ni antes ni después.
Yo me esperaba una historia de fantasía, por que ¿Qué pinta una ladrona de libros en la Alemania Nazi? Bueno, al final, me he encontrado con algo muy diferente a lo que esperaba y me he quedado a gusto.
Los personajes, de verdad, son muy reales, y la historia es entrañable, se me saltaron las lágrimas en dos ocasiones. Pero pasa una cosa, y es que la Muerte a veces es un poco adelantada, y aunque eso me ha disgustado un poco, tambien tiene su gracia. Como también la tienen los comentarios esporádicos, notas al márgen y sarcasmos, lo hacen todo mucho más llevadero.
También tiene dibujos, la mayoría un poco metafóricos, pero me han encantado.
Recomiendo mucho este libro, ya me ha costado hacer esto sin spoilers para mayor disfrute, aunque si hay uno es el de que la muerte es la narradora, no hay de qué preocuparse, pues ya os lo habría desvelado el comentario de la contraportada. Y una última cosa, no permitais que os estropeen las últimas diez líneas como a mi.
Puntuación: 9 de 10, imprescindible.


Wissper